La exposición es un tipo de escrito en el que se presenta de forma clara y ordenada un conjunto de informaciones.

Al redactar un texto expositivo, el esquema más sencillo que puedes seguir está formado por la introducción, el desarrollo y el final.

Cualquier texto expositivo debe reunir tres propiedades básicas:

Adecuación: la forma de expresarse ha de ser la adecuada a la situación comunicativa

Coherencia: la información debe presentarse de forma comprensible y ordenada, estructurada en introducción, desarrollo y final.

Cohesión: las diferentes partes del texto (oraciones, párrafos…) han de estar correctamente relacionadas. Para ello, puede utilizarse palabras y expresiones que llamamos conectores: pero, así, por otro lado…

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